Haz lo que amas - Susana Baizabal

Haz lo que amas

-¿Cómo lo haces?- me preguntaba un colega una vez- Yo hago lo mismo que tú haces y no encuentro clientes ni tengo trabajos pendientes.

Sonreí contenta conmigo misma. En mi vida profesional, jamás me he quedado sin trabajo. A veces, es cierto, me he quedado sin dinero porque no he cobrado lo justo, porque he confiado de más en otros o porque no he establecido límites adecuados. Toda mi responsabilidad. He aprendido mucho de eso y claro, como todos he disfrutado de temporadas de muchísimo ajetreo y otras donde no hay tanto.

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Sin embargo, jamás, realmente jamás me he quedado sin trabajo y es algo de lo que estoy muy orgullosa.

-En serio- me insistió mi colega con amabilidad- ¿En qué estoy fallando? ¡Hago lo mismo!

Verás querid@ emprendedor@ dudo realmente que existan dos empresas o profesionales que hagan EXACTAMENTE lo mismo; simplemente creo que no es posible, cada uno le pondrá su propio toque, su propia esencia. En el caso del colega con el que platicaba, la diferencia era clara para mí: el veía tanto el diseño y el asunto de los negocios por Internet como una mera herramienta para hacer dinero. Para mí siempre se ha tratado de un asunto de vocación, de amor; tanto el diseño como el desarrollo de negocios por Internet, la mercadotecnia, cada plática, curso o taller, cada cosa que se me ocurría y hacía tenían (y tienen aún) un pedazo de mi corazón.

-Yo amo lo que hago ¿Y tú?

Mi colega hizo un gesto con la boca y no hubo necesidad de que respondiera. La ironía del caso es que era – por mucho – un mejor diseñador que yo, en ese momento su oficina era mucho más espléndida y había contado con una inversión considerablemente más grande de la que yo había podido hacer para iniciar. Su familia tenía contactos por todos lados y era genuinamente un hombre simpático… incluso era bastante guapo ¡Era como todo lo que tenía que ser! pero simplemente había algo que no hacía click.

– Estudié en una universidad privada- me dijo después de un rato – he invertido muchísimo en esto. Mi abuelo me ha apoyado con muchas inversiones… tú sabes.

Asentí. Claro que comprendía. El diplomado en el que nos habíamos conocido me había costado medio brazo a mí y al resto de los asistentes; para él, después me enteré, solo había sido necesario mencionarlo en una cena de su familia para recibir el apoyo en forma de cheque.  ¿Cómo podría ahora decirle a aquellos que  confiaban ciegamente en él que simplemente no quería dedicarse a todo eso a pesar de la inversión, a pesar de su talento?

En ocasiones es difícil ser honesto contigo mismo pero las consecuencias si te tardas en serlo son mucho más graves.

Por supuesto, yo también me he equivocado al no ser honesta conmigo misma. También hubo un tiempo en el que el catálogo de servicios de la empresa se amplió por lo que creí que eran buenas ideas y excelentes servicios y acabé sufriendo al realizarlos. Lo más confrontante es que acabé ganando muy poco o incluso perdiendo dinero. Recuerdo especialmente aquel periodo en el que acepte una serie de trabajos queriendo ganar más dinero al mismo tiempo que ayudaba a un amigo empresario y acabé quedando mal, haciendo que la empresa perdiera dinero, con mi amigo enojado y desentendiéndose del asunto y salvando a duras penas que las consecuencias llegaran a mi leal equipo de trabajo lleno de personas excelentes que habían cumplido con cada cosa que yo les había pedido.

-No volvamos a hacer un trabajo así Susana- me dijo en aquella ocasión mi mano derecha y el resto del equipo, que al parecer lo había enviado como emisario porque se encontraban a su espalda, asintió en silencio. Yo me sentí avergonzada por sus rostros de frustración derivados de mi falta de liderazgo. Y desde ese día me prometí a mí misma confiar en mi intuición.

Te mentiría si te dijera que no volví a equivocarme. ¡Aún me equivoco! Pero me gusta creer que cada día aprendo más de mi misma.

Por eso, cuando alguien se acerca a mí y me dice que su principal problema son las ventas puedo comprender que puede que parezca así pero pocas veces realmente lo es. Incluso conmigo misma, cuando una nueva idea, un nuevo servicio no funciona, sé que hay algo que debo de revisar en mí:

¿Estoy siguiendo mi intuición?

¿Estoy generando esta nueva idea con amor?

¿Es mi principal objetivo apoyar a mi cliente o estoy anteponiendo otra cosa y por ende la situación no fluye correctamente?

Tuve también la experiencia con otro amigo que durante años me propuso que hiciéramos negocios juntos. Lo intentamos varias veces y cada idea nunca termino de “cuajar”. Cuando finalmente, después de un par de años, UNA pudo concretarse y tuvo éxito descubrimos que teníamos ideas distintas de QUÉ hacer a continuación. Yo veía lo que hacíamos como el objetivo principal de ese negocio y amaba hacerlo; él veía ese negocio como la herramienta que le daría dinero para que finalmente pudiera hacer lo que amaba y quería hacer.

Teníamos ventas pero no fue suficiente.

El asunto no es vender y vender, realmente la venta se hace sola cuando haces lo que amas. El secreto es precisamente ese: haz lo que amas. Hazlo y no te distraigas con quimeras, con ideas que no son tuyas, con sueños ajenos que realmente no te pertenecen.

Haz lo que amas, simplemente y lo demás llegará a ti como consecuencia.

Por supuesto, no quiero decir que no se requerirá acción y valor de tu parte. Se requerirá y mucho. Habrá días difíciles en los que vas a querer rendirte; habrá momentos desafiantes en los que sucederán cosas extrañas; habrá desilusiones y batallas perdidas.

Pero si estás siguiendo tu sueño, nada de eso podrá detenerte.

Así que…

Al cantante que se distrae con la administración.

A la diseñadora de modas que se distrae con la política.

A la bailarina que se pone trabas con un giro que no le interesa.

Al arquitecto que se perdió con la tienda de mascotas.

Haz lo que amas. Sé honesto contigo mismo. Observa lo que sucede en tu interior, cierra los ojos y recuerda al niño o niña dentro de ti y lo que te prometiste cuando lo eras. ¿Cuál es ese sueño que tu corazón se muere de ganas de seguir? ¿Cuál es esa idea que te revolotea una y otra vez en la cabeza como una mariposa feliz, ansiosa de que la voltees nuevamente a ver?

Vamos, tú puedes hacerlo. Sé fiel contigo mismo, sé leal a ti mism@ antes que a cualquier otra persona.

Por favor, haz lo que amas. Deja ir el miedo; el no ya lo tienes. No hay nada que temer realmente; la vida, el universo, solo desea que seas feliz. La felicidad es una decisión personal. No hay ninguna razón realmente válida para no hacer lo que desees hacer con tu vida.

El momento es ahora.

Deja de poner como excusa tu edad; es precisamente eso: una excusa. Deja de creer que tus hijos son un ancla en lugar de un impulso. Deja de lamerte las viejas heridas y permite que cicatricen, finalmente. Todo es perfecto así como es; todo lo ha sido hasta este momento ¿y sabes qué? ¡Este es tu momento! Este es finalmente el día en el que puedes levantarte y luchar por ti, seguir a tu corazón y dar el primer paso en tu emocionante camino.

Tú puedes hacerlo.

Haz lo que amas.

Si deseas leer qué sucedió con aquel mejor diseñador que yo, es posible que lo cuente más adelante en mi sitio web personal www.susanabaizabal.com así que te invito a que lo visites.

Puedes seguirme en Twiiter: @susabaiza donde pongo frases que principalmente y antes que nada me digo a mi misma.

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Te agradezco que me leas; adoro escribir y compartir mi experiencia.

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